Todo el mundo sonríe en el mismo lenguaje

October 1, 2020

“¿No es acaso el rostro una medida de precaución a través del

cual se dominan todos los impulsos, las tentaciones que

pondrían en peligro el orden del lazo social?”

-David Le Bretón-

 

 

     Nos han dicho que es mejor sonreír con los ojos y no tener esa sonrisa no genuina que casi es una mueca y no declara realmente un estado de bienestar, que es lo que debiera demostrar una sonrisa real.

 

Si existe un idioma mundial, o universal si queremos creer que estamos solos, es la sonrisa. Donde fuésemos, sin importar la raza, la cultura, el idioma, la sonrisa es un lenguaje que todos sabemos interpretar como un signo de cercanía, de amistad y verdadera y buena relación. Sonreímos en el mismo idioma todos los seres humanos. Al parecer, no hay una unanimidad, en cuanto a saber si los animales sonríen, algunos chimpancés pareciera que sí. Mucho de esos gestos son reflejos condicionados. Es verdad que los mamíferos pueden sentir emociones básicas como la rabia, miedo, tristeza y alegría, algunos, los menos, incluso emociones complejas como la vergüenza o  celos. Lo tenemos claro quienes vivimos con mascotas, eso si, nunca he visto a mi gato Toqui sonreír. Claro, es verdad que hemos visto memes de perritos sonriendo, pero eso son: memes.

 

Cuando sonreímos cambiamos nuestra expresión de la cara, usamos muchísimos músculos para señalar, expresar aquello que sentimos, es decir, compartimos una emoción desde un gesto. A diferencia del resto de los animales, el ser humano al mostrar los dientes no ofrece una señal de amenaza o agresión al otro ser humano, por el contrario, es una muestra de bienvenida, y esto es innato, tanto que las personas ciegas sonríen desde el nacimiento.

Señales que reflejan nuestras emociones.

 

¿Qué dice nuestro rostro?

 

Facebook empieza por mostrar tu cara y bueno, deriva en mostrar lo que sea, Instagram apunta, al principio, a lo mismo.

Las investigaciones dicen que tener una cantidad de relaciones “Cara a cara” y de calidad, genera un aumento en el bienestar subjetivo de las personas. Esto significa que necesitamos vernos, necesitamos observarnos, especialmente si el contacto es presencial y no virtual, mirándonos a los ojos.

 

Cuando establecemos una relación nuestra atención se focaliza principalmente en la cara, mayormente en los ojos y luego en los labios, la boca. Por supuesto cuando es una relación de igual a igual y no existe un grado de superioridad en términos de ejercer poder sobre el otro, ya sea dado en forma sumisa o generado por el otro. Al interactuar, nuestra atención hacia el otro va a depender si la persona que habla está realizando una manualidad, hablando sola o si el mensaje es realmente importante para nosotros.

 

 

La teoría de comunicación nos dice que el rostro y lo “no verbal” es tan o más importante que el hecho de hablar y ahí la boca y los ojos son los que tienen mayor impacto. La sonrisa señala emociones, ya dijimos, sin embargo hay al menos tres tipos de ellas, las sonrisas de aceptación o dominio, las de placer, y aquellas que generan una filiación o ganas de amistad. No es fácil distinguirlas, pero ayuda saber que existen.

 

Las señales que emitimos, movimientos, dirección y tiempo con los ojos, entregan la mayor cantidad de información no verbal. Sin embargo, si quitamos la boca en la expresión, esa información no queda bien sostenida o se hace difusa muchas veces.

 

Son nuestros labios quienes complementan la información incluso generan efectos diversos, distintos, al pronunciar una palabra si movemos los labios en uno u otro sentido.

Cuando las personas se concentran en qué nos dice el interlocutor, casi la mayor parte del tiempo la atención es hacia los labios y otra parte a los ojos. Esto se hace más evidente cuando nos comunicamos en un idioma que no es el nativo.

 

Necesitamos comunicarnos, la pandemia además ha traído, aparte de calamidades, la desaparición de la comunidad, estamos solos, o nos sentimos solos. La necesidad de comunicación es tan fuerte y necesaria que todos hemos hecho un Up-grade para lograr estar a la altura de las circunstancias y usar el Zoom, el Meet el videochat etc, para establecer contacto.

La mala noticia, en este sentido solamente, es que la masacrilla llegó para quedarse, con el pesar de algunos. Esto ha traído, y se está estudiando, consecuencias fuertes en las relaciones, en la comunicación. Solo vemos una parte del rostro, bueno algunos dejan la nariz afuera, pero mejor no nos comuniquemos con esos desaforados.

 

¿Qué pasa con los sordomudos y la lectura de labios? Es difícil.

¿Qué pasa con el reconocimiento de otros, de saber si sonríe o no, de poner “la mejor cara” de mostrar al otro nuestra emoción?. Sin duda los ojos ayudan, pero ya vimos, no bastan. Antes del COVID nos saludábamos amistosamente, eso ya casi no ocurre, si es que nos saludamos. Realmente ¿sabe la otra persona que estoy sonriéndole, incluso si la sonrisa es genuina, es decir usando los ojos además de la boca? Algo que los niños perciben específicamente, saben cuando la sonrisa es real.

 

¿Qué hacer? Obligarnos a declarar, a hablar de lo que sentimos, y ahí las palabras vuelven a jugar un rol importante, el declararle al otro nuestra emoción será necesario para que nos entienda, ya que tenemos el rostro cubierto. Hagamos que nuestra emociones se expresen en gestos entonces, acciones y palabras. La tarea entonces es descubrir las emociones, saber qué significan, nombrarlas, reconocerlas y expresarlas correctamente.

 

 

 

 

Sigamos sonriendo, aunque tengamos la mascarilla puesta, si podemos hacer un guiño, un cierre de ojos mejor, mientras, claro, no sea un coqueteo o galanteo indebido, inapropiado, y por supuesto, usar las manos, haciendo gestos que señalen nuestra intenciones. No es fácil. Debemos mirarnos y descubrirnos,

entender al otro es una tarea que va a requerir -siempre lo fue- un esfuerzo de observación. Para eso lo mejor es saber ¿Cómo es que comunicamos, cuáles son mis gestos, qué cara pongo, como me doy a entender más allá de las palabras los ojos y la boca tapada? Mirémonos al espejo y practiquemos.

 

En tiempos de encierros, de lejanías, de incertidumbres y soledades, es momento de conocernos para dar lo mejor nuestro, entregar una luz de esperanza que ilumine para dejar atrás emociones que no nos ayudan.

 

La invitación es a  detenernos, meditar y aprovechar para tomar impulso y buscar al otro, a los otros, aunque sea virtualmente, con las mejores formas de comunicación y entregando, declarando nuestras mejores emociones. Y sonreír genuinamente aunque sea tras una mascarilla. 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Entradas recientes

May 2, 2018

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
+56 9 8448 6500
  • LinkedIn Social Icon
  • Facebook Bonum Vita
  • Instagram
  • YouTube