5 habilidades para vivir el 2021

El año 2020 fue un remezón para todo el mundo, la pandemia trajo una importante crisis sanitaria que además provoco un estancamiento económico, todo mientras la gente en casa sentía la aislación de la cuarentena.

Sin embargo, esto ha significado la oportunidad de aprender a valorar más ciertas cosas, y a priorizar lo que es realmente importante, como el bienestar propio, el apreciar más las relaciones interpersonales y la vida en comunidad.

Entendiendo esto como un nuevo comienzo, tomando en cuenta las dificultades, pero buscando avanzar hacia adelante, es importante que tengamos en cuenta algunos conceptos que podemos rescatar del 2020 para afrontar de la mejor manera posible el 2021.


Humildad

De alguna manera la pandemia y el coronavirus nos han enseñado sobre humildad, primero por la vulnerabilidad que expone la raza humana frente a estos problemas; y segundo por el cambio de vivir en aislamiento, donde tuvimos tiempo para reflexionar y analizar como vivíamos, que nos sobraba y cuales son nuestras prioridades.

Los estudios dicen que la humildad primero nos hace cuestionar nuestras suposiciones, lo que lleva a escuchar mas a los otros y vivir de una manera menos egocéntrica, seguido de una mayor sensación de gratitud y conexión con los demás. Las investigaciones también dicen que la humildad se puede cultivar y trabajar, si le damos un acercamiento mas “humilde” a nuestras interacciones con los demás, lograremos tener una mejor comunicación con los demás con mejores resultados para todos.


Compasión

El COVID-19 ha provocado gran sufrimiento en todo el mundo, lo que provoca que vivamos y sintamos compasión con frecuencia; hacia quienes se han contagiado y sus familiares; hacia los trabajadores del área de salud; y hacia quienes han tenido que vivir aislados mucho tiempo.

En orden de sentir compasión, se debe ser testigo del sufrimiento de otros, lo que tendemos a evitar, ya que puede ser estresante; pero si logramos reconocer cuando alguien sufre y no nos apresuramos eludir el dolor ajeno, podremos ser mas empáticos y desarrollar mejores relaciones sociales.


Asombro

La mayoría de las vacaciones, viajes, y panoramas de salidas tuvieron que ser cancelados el año pasado debido a la pandemia. Lo que lo convirtió en un año muy “monótono” ya que nos privó de la mayoría de los recursos que ocupamos para encontrar y vivir asombro. Sentir asombro nos hace sentirnos más vivos, pero también nos hace ser mas humildes, mas generosos y menos egocéntricos.

Sin embargo, estudios han demostrado que esta sensación de asombro se puede lograr de maneras mas simples y no es necesario tener que viajar por el mundo para alcanzarla, puede ser caminando mientras admiramos la belleza del lugar o cuando escuchamos algún discurso o vemos un documental. Solo debemos mirar con mayor atención y apreciatividad a aquello que nos rodea. La gente puede ser una gran fuente de asombro.


Propósito

Un propósito, es la intención permanente de lograr un objetivo a largo plazo que sea personalmente significativo e impacte de manera positiva al mundo.

Vivir un vida significativa o bien vivida con la sensación de tener un propósito es una meta que la mayoría nos hacemos. El 2020, si bien no trajo muchas alegrías, sí nos dio varias oportunidades para vivir con un propósito, entregándonos un espacio para entender qué es realmente importante en nuestras vidas.

Cuando vivimos en la rutina es fácil sentir que no tenemos un propósito o no esta tan claro el porqué hacemos las cosas. Para eso necesitamos recordatorios de el porqué hacemos lo que hacemos, y cual es el sentido y valor que nos entregan estas actividades. Así mantendremos apreciando nuestra forma de vida y el tiempo que invertimos intentando cumplir nuestros propósitos.


Amor

Quizás lo mas rescatable del 2020 sea la amplia sensación de compartir en comunidad que desarrollamos, y con eso una mayor sensación de preocupación y compasión por los demás.

Estas emociones positivas nos dan la oportunidad para poder construir desde el amor, siendo más conscientes como todos estamos conectados y cómo la preocupación por los demás afecta positivamente a nuestra propia felicidad.

Nuestro cerebro esta configurado para buscar amor y emociones positivas. Si nos mentalizamos en esta actitud, compartimos y vivimos con mutua preocupación y desde el cariño, podremos ayudar a crear una sociedad más conectada enfocada en el bienestar de todos.


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