Paciencia; La madre de todas las ciencias

Vivimos en los tiempos de la inmediatez, donde casi todo puede ser alcanzado rápido y sin mucha dificultad. Esperar ya no es costumbre y solemos impacientarnos cuando las cosas no resultan enseguida ni como las planeamos.


El mundo se mueve rápido, pero está lleno de contradicciones; podemos conversar con alguien que está al otro lado del mundo casi instantáneamente, pero puede tomarnos varias horas devolvernos del trabajo a la casa por culpa del tránsito. Este tipo de dicotomías pueden generar, frustración, ansiedad o impaciencia. Las cosas no siempre suceden como las deseamos y muchas veces no tenemos control sobre ellas, es por esto que es importante hablar sobre una habilidad algo subvalorada en estos tiempos: la Paciencia.


La paciencia se define como la actitud de un ser humano para poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. Es la habilidad que nos ayuda a manejar nuestras energías desde un estado de tranquilidad. Practicarla nos ayudara a incrementar nuestra resiliencia y vivir en un estado de mayor Flow.


La energía impaciente y apresurada disminuye nuestra capacidad para lograr resultados favorables. Cuando forzamos energías cancelamos la experiencia de fluir, y creamos intermitencias en nuestras intenciones. Es la mente la que tiende a apurar las energías y emociones; nuestro corazón elige balance, ritmo y Flow. Encontrar un equilibrio entre ambos nos servirá para lograr lo deseado con mucho menos estrés y menos perdida de energías.


Practicar la paciencia y un estado de tranquilidad creara el entorno energético necesario para experienciar un estado de Flow en nuestras comunicaciones, acciones y decisiones. Es cierto que algunas complicaciones y adversidades, tales como un computador lento, mala comunicación o congestión vehicular, no desaparecerán porque practiquemos la paciencia, pero si nos ayudara sintonizando nuestra naturaleza mental y emocional para poder actuar a un gran nivel de economía energética mientras transitamos por nuestras vidas


Una vez que comprendemos cuantas dificultades emocionales y desgaste energético puede traer la falta de paciencia, probablemente querremos hacerlo más consiente y volver de ella una practica habitual. Una buena forma de llevarlo a cabo es mediante la respiración, en Bonum Vita la practicamos mediante esta técnica que enseñamos en nuestros talleres:




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