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Enrique Olguin Alviña

febrero 3, 2022

Vacaciones

Sabemos que para poder rendir y desempeñarnos en alguna labor constantemente y a un buen nivel debemos darle importancia y prioridad a los descansos; momentos para recargar energías, despejar la mente, relajarnos físicamente y dedicarle tiempo a otras actividades fuera del ámbito laboral. Es justamente en esta época del año, verano, cuando la gran mayoría de las personas optan por tomarse un descanso más prolongado, alejándose de la rutina; un período de vacaciones, palabra que deriva del latín “vacans” que significa estar libre o desocupado, ya sea para poder viajar, compartir con nuestra familia y seres queridos, dedicarle tiempo a actividades y pasatiempos o simplemente buscar relajarnos y descansar.

   Ya conociendo los nocivos efectos que los estresores del trabajo provocan en nuestra salud física y mental, múltiples estudios demuestran cómo las vacaciones, como un período de descanso prolongado, actúan como una instancia desestresante clave y necesaria donde también aumenta nuestra sensación de salud y nivel de bienestar. La evidencia muestra que vacacionar contribuye a la recuperación de los efectos demandantes del trabajo y la rutina a través de dos mecanismos, uno pasivo y otro activo.

· El mecanismo pasivo refleja una liberación directa de la exposición diaria a las demandas laborales; constituye una compensación al estrés del trabajo.

· El mecanismo activo sugiere que vacacionar es más que liberar estrés. Las vacaciones presumiblemente enriquecen la vida al dar la oportunidad de realizar actividades agradables, elegidas, valoradas y al permitir compartir tiempo de calidad con otros que nos son cercanos.

Existen muchos beneficios reportados que impactan directamente a la salud y al bienestar generados al vacacionar, algunos de estos son:

· Incremento de los niveles de energía: liberarse de labores y rutinas (mecanismo pasivo) resulta en una sensación de descanso y recuperación directa de energía.

· Mayor nivel de felicidad: al vivir emociones positivas y experiencias gratificantes. Incluso estudios evidencian que estas emociones positivas se manifiestan previo al estar vacacionando, por un efecto anticipatorio a lo que se vivirá: Savoring al futuro.

· Mejora la salud mental: los estudios demuestran que quienes vacacionan anualmente son menos propensos a estar deprimidos o fatigados, e incluso mejora las relaciones personales.

· Se es más productivo: las investigaciones muestran hasta un 34% de aumento en la productividad al reincorporarse al trabajo y funciones laborales.

 Es cierto que las circunstancias varían y no siempre serán las ideales, podemos encontrarnos en una situación donde sea imposible tomarnos vacaciones o costearnos salir de la ciudad, sin embargo, siempre existirán alternativas y espacios que nos ayudaran a desconectarnos del trabajo y la inercia que conlleva, ya sea visitar parques, salir a caminatas o compartir en actividades recreacionales, lugares donde logremos sintonizarnos más con nuestro entorno, la naturaleza y la gente con la que compartimos.

También es cierto que algunos de los efectos beneficiosos que entregan las vacaciones se irán desvaneciendo una vez retornemos a nuestras labores y ritmo habitual de trabajo; algunos, los más notorios, ya casi no se sentirán pasado el primer mes. Pero otros, menos visibles, proveen beneficios a largo plazo gracias a la posibilidad de recuperación que se le ha dado al cuerpo, así como de almacenamiento de recursos físicos y cognitivos que se traducen en una salud física y mental más duradera. Es por esto que la situación ideal, teniendo la posibilidad, es tomarse varias vacaciones cortas al año para intentar prolongar lo más posible la sensación de los efectos beneficiosos involucrados.

 Un elemento que nos ayudara notoriamente a prolongar estos efectos es el “Savoring”; la práctica de darnos cuenta y apreciar las sensaciones que estamos viviendo e intencionadamente prolongarlas. Así mismo, el recordar momentos placenteros luego de vividos, ya sea a través de fotos, videos, conversaciones, etc. permite revivir esas emociones replicando sus efectos.

Ya sea que tomes vacaciones cortas o más largas, que viajes o no, la invitación es a vivirlas conscientemente, con la intención de que sean una experiencia restauradora de manera de aprovechar al máximo sus beneficios para ti y quienes te rodean.

por Enrique Olguín Alviña.